Según contó, fue concebida fruto de un romance fugaz del artista con la esposa de un amigo cercano. El accidente hizo que el círculo cercano de Mercury se uniera para guardar el secreto por casi 50 años.
Abortar nunca fue una opción para la pareja, por lo que tanto el cantante como la pareja de esposos decidió seguir adelante con el embarazo. De hecho, a B nunca le ocultaron quién era su verdadero padre. «Era y es mi padre. Tuvimos una relación muy cercana y cariñosa desde que nací y durante los siguientes quince años de su vida», dijo.
Actualmente, la mujer trabaja en el sector de la salud y es madre. Decidió no revelarle al mundo su identidad porque no quiere fama ni dinero.
La existencia de B era conocida por los demás integrantes de Queen, así como por Mary Austin y los padres y hermana del cantante. Todos conservaron el secreto por más de cinco décadas.
“Me adoraba y estaba entregado a mí. Aunque las circunstancias de mi nacimiento puedan parecer, para algunas personas, inusuales o incluso indignantes. No debería sorprender. Nunca le restó en su compromiso por querer o cuidarme. Me cuidaba como si fuera una posesión preciada», contó B en la autobiografía de Mercury.





