“Estuve hospitalizado durante dos meses y medio”, relató. Durante ese tiempo perdió cerca del 50 % de su sangre y necesitó transfusiones para sobrevivir. En ese proceso, según recordó, su familia incluso pidió la presencia de un sacerdote. “Recuerdo ver a mi padre y a un sacerdote al pie de mi cama”, dijo.
Una enfermera llamada Sandy fue quien realizó la transfusión que le permitió estabilizarse. Sin embargo, el actor explicó que el tratamiento no concluyó con esa primera cirugía. Tiempo después debió someterse a un segundo procedimiento para retirar coágulos que afectaban sus órganos.
Recuperación y vínculo con su familia
El impacto físico tras la hospitalización fue notorio. Pasó de pesar 81 kilos a apenas 54. “Me miré en el espejo y lloré. No podía creer que ese era yo”, contó.
En medio de ese proceso conoció a una enfermera, Alana, que lo animó a considerar el modelaje como una posible salida profesional. Aunque él respondió que su deseo era ser actor, aceptó probar. Esa sugerencia lo conectó con agencias y, más adelante, con su primera oportunidad en televisión.
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El actor también señaló que la enfermedad reforzó la relación con su padre, quien lo acompañó a diario durante la hospitalización mientras cuidaba a sus otros cuatro hijos. “Es cuando realmente se forjó nuestra relación”, expresó.
El regreso de Jake a ‘Otro viernes de locos’
Con esa experiencia detrás, Murray regresa al universo de ‘Un viernes de locos’ más de dos décadas después de su primera participación. En la secuela, que reunió de nuevo a Lohan y Curtis, se retoma la historia de madre e hija que intercambian cuerpos, con nuevos giros y personajes.





