La historia de la voz de James Earl Jones
Hijo del también actor Robert Earl Jones —que lo abandonó cuando era niño—, James Earl Jones nunca pensó que se convertiría en una de las voces más importantes del cine, esto, por un tartamudeo que siempre lo marginó de hablar en público. En su colegio, él prefería callar y comunicarse solo con la escritura.
Todo cambió a sus trece años, cuando Donald Crouch, uno de sus profesores, le mostró que la poesía sería el camino para superar la tartamudez. Crouch le pidió escribir un poema y el joven James lo llevó a clase; el docente fingió no creerle que lo hubiera escrito él, por lo que lo retó a leerlo en frente de sus compañeros, según se relata en ‘Academy of Achievement’, una organización que destaca a las personas con logros en distintos campos.
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James leyó el poema. Crouch descubrió a un gran talento y lo animó a participar en concursos de oratoria. Gracias a su gran voz, James se ganó una beca en la Universidad de Michigan, y aunque inicialmente iba a estudiar medicina, poco a poco se fue decantando por el teatro.
Se mudó a Nueva York para buscar oportunidades en la actuación. Al principio, fue muy duro, pero se hizo merecedor de elogios en el teatro.
James Earl Jones ha sido de los pocos EGOT en el mundo del espectáculo. Los EGOT se refieren a los intérpretes ganadores de premios Emmy, Grammy, Óscar y Tony, los máximos galardones en Estados Unidos para la televisión, la música, el cine y el teatro.





