La disputa por el control de la quebrada Munguidó mantiene en alerta al departamento del Chocó, especialmente al municipio de Litoral del San Juan, ante la inminente confrontación entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la disidencia Estado Mayor Central (EMC), liderada por alias “Iván Mordisco”.
La Defensoría del Pueblo advirtió este lunes sobre la alta probabilidad de enfrentamientos armados entre el Frente de Guerra Occidental Che Guevara del ELN y el frente Jaime Martínez del EMC, tras emitir una Alerta Temprana de Inminencia.
Una disputa por corredores estratégicos
Históricamente, el ELN ha mantenido el control territorial en esta región del Pacífico colombiano. Sin embargo, en los últimos años, la incursión progresiva del EMC ha comenzado a alterar ese dominio.
Desde hace al menos dos o tres años, el frente Jaime Martínez ha intentado expandirse desde el Pacífico vallecaucano en zonas como Buenaventura, Dagua y Bajo Calima hacia el sur del Chocó, siguiendo corredores estratégicos como el río San Juan.
El interés de ambos grupos se centra en la quebrada Munguidó, un punto clave que conecta la cuenca del río Calima con el río San Juan. Según la Defensoría, este territorio funciona como una “llave” para el control de rutas del narcotráfico hacia el océano Pacífico, además de facilitar actividades como la minería ilegal y la extracción de madera.
Crisis humanitaria en aumento
La creciente tensión ya ha tenido impactos sobre la población civil. De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, en lo corrido del año se han registrado hechos de violencia como el homicidio de un joven y la desaparición de otras dos personas en esta zona.
Estas situaciones han provocado el confinamiento forzado de al menos 1.367 personas, pertenecientes a 465 familias de comunidades negras e indígenas, quienes enfrentan restricciones de movilidad en los ríos, principales vías de transporte en la región.
En territorios como el San Juan, el control de los ríos y sus afluentes resulta determinante, ya que define quién puede transitar, qué mercancías circulan y bajo qué condiciones.
Alertas previas y temor de escalamiento
Las advertencias sobre esta situación no son nuevas. En febrero de 2025, la Defensoría ya había alertado sobre la reconfiguración del control territorial en la zona. Más recientemente, el pasado 21 de marzo, durante un paro armado del ELN, la gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, advirtió sobre la entrada de un tercer actor armado en el conflicto.
La mandataria señaló entonces la necesidad de reforzar la protección en el sur del departamento para evitar una mayor crisis humanitaria.
Un equilibrio de fuerzas en transformación
Expertos coinciden en que esta disputa responde a una estrategia de expansión territorial del EMC, que busca consolidar corredores entre el Pacífico vallecaucano y el Chocó para fortalecer economías ilegales como el narcotráfico y el tráfico de armas.
Aunque el ELN continúa siendo un actor fuerte en la región, su dominio ha mostrado señales de desgaste, en parte por la presión de otros grupos armados como el Clan del Golfo.
Analistas también advierten sobre posibles acuerdos tácitos o pactos de no agresión entre estructuras criminales, lo que podría estar facilitando el avance de las disidencias en algunos territorios.
Incertidumbre y reacomodo armado
El recrudecimiento de la violencia en Chocó también se enmarca en un contexto nacional de incertidumbre política, donde los grupos armados buscan fortalecerse y posicionarse ante eventuales cambios en la política de seguridad y paz.
En regiones como el San Juan, esta dinámica se traduce en una creciente presión de múltiples actores armados y una carrera por el control territorial, aumentando el riesgo de una confrontación abierta en los próximos meses.





