El Heredero de ‘La Gata’: Las sombras de paramilitarismo que cercan al Senador Antonio Correa

La herencia de Enilce López, alias ‘La Gata’, ha vuelto a sacudir los cimientos del Congreso de la República. Esta vez, el estruendo proviene de la confesión de Raúl Antonio Montes, el hombre que durante años guardó los secretos más oscuros de la matrona del chance y que hoy ha decidido confesar la verdad detrás del ascenso político del senador Antonio Correa.

El testimonio de Montes no deja lugar a interpretaciones: Correa no fue solo un aliado político, sino un proyecto financiado directamente por la estructura criminal de ‘La Gata’ con el respaldo económico del paramilitarismo.

El recaudador de la mafia rompe el silencio

Lo que hace este testimonio particularmente letal para el senador es la fuente. Montes no habla de oídas; habla como el ejecutor de las órdenes. Como mano derecha de López, su labor era clara y rastreable.

«Fue financiado por el paramilitarismo. Yo recogía la plata», ha declarado Montes, vinculando a Correa con un entramado de compra de votos diseñado para garantizar que los intereses de la estructura de ‘La Gata’ tuvieran voz y voto en el Capitolio.

Una curul bajo sospecha

La revelación de Montes describe una maquinaria donde el dinero de las autodefensas y el poder corruptor de Enilce López se fusionaron para catapultar a Correa. Según el denunciante, el dinero que él mismo recolectaba servía para aceitar una operación de fraude electoral que hoy pone en duda cada voto obtenido por el senador.

¿Es Antonio Correa un representante del pueblo o un delegado de la organización que sembró el terror en el Caribe? La pregunta ya no es solo ética, es judicial. El país asiste, una vez más, al espectáculo de la parapolítica reencarnada en figuras que caminan con total tranquilidad por los pasillos del poder.

La justicia, a prueba

Con ‘La Gata’ fuera del tablero, sus lugartenientes han empezado a hablar, y la información que está saliendo a la luz es un veneno para la credibilidad institucional. Si la Corte Suprema de Justicia no actúa con la contundencia que el caso amerita, el mensaje será devastador: que en Colombia, el dinero de la mafia y el paramilitarismo sigue siendo el pasaporte más seguro para llegar al Senado.

El silencio de Correa ante la frase «Yo recogía la plata» es ensordecedor. Ya no se trata de una persecución política, sino del testimonio vivo de la criminalidad organizada que reclama su lugar en la historia de la corrupción nacional.

El «ventilador» de Montes apenas comienza a girar, y el nombre de Antonio Correa ha quedado atrapado en el ojo del huracán.

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