Un entramado de favores cruzados y financiación política ha quedado al descubierto tras las pesquisas sobre el contrato interadministrativo CI-CNE-028-2025 del Consejo Nacional Electoral (CNE). La hipótesis central apunta a que los recursos de este millonario convenio sirvieron como plataforma logística y financiera para respaldar la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, quien ahora abandera el respaldo político para que José Antonio Parra Fandiño ocupe una magistratura en el propio CNE.
La red de financiación: Del contrato público a la campaña
El contrato, suscrito por $26.095.000.000 COP con la Empresa de Telecomunicaciones de Popayán S.A. (EMTEL E.S.P.), ocultaba un mecanismo de triangulación de fondos. Los dineros no ingresaron directamente a la ejecutora estatal, sino que fueron desviados hacia el Fideicomiso Patrimonio Autónomo P.A. Fiduprevisora S.A. C.N.E 028-2025.
A través de esta estructura fiduciaria y la posterior subcontratación de privados, se canalizaron aportes, infraestructura y servicios clave para el despliegue de la campaña de Abelardo de la Espriella. Para alimentar este flujo financiero, la supervisión del contrato autorizó desembolsos por más de $23.400 millones de pesos mediante supuestos anticipos e hitos de software que no contaban con actas técnicas de entrega, pruebas de ciberseguridad ni validación de código fuente.
La ficha ejecutora: El rol de Parra Fandiño
La pieza clave para viabilizar el flujo de recursos fue José Antonio Parra Fandiño, actual Director de Vigilancia e Inspección Electoral del CNE. Parra Fandiño no solo diseñó la necesidad técnica en los estudios previos, sino que cinco días después fue nombrado supervisor del mismo contrato.
Desde su posición de control, el funcionario facilitó el esquema mediante las siguientes actuaciones:
* Autorizó un primer pago de $9.133.250.000 COP a los 51 días de la firma, dando por recibida infraestructura importada sin verificar manifiestos de aduana ni actas de recibo en bodega.
* Avaló los desembolsos de software ($14.352.250.000 COP y $2.609.500.000 COP) soportado en actas de dos páginas que solo mencionaban la entrega en «medios magnéticos», omitiendo auditorías o pruebas de usuario.
* Omitió el cobro de pólizas por $5.219 millones de pesos y la aplicación de multas cuando el contrato venció el 31 de diciembre de 2025, autorizando entregas y giros extemporáneos hasta mediados de 2026.
El cobro de favores: De la campaña a la Magistratura
El respaldo económico brindado a la campaña presidencial no se quedó sin recompensa. Tras la consolidación del apoyo logístico derivado del contrato del CNE, Abelardo de la Espriella asumió la jefatura política para impulsar a José Antonio Parra Fandiño hacia el máximo órgano electoral del país.
Hoy, la aspiración de Parra Fandiño a la Magistratura del CNE cuenta con el aval y el impulso directo de la plancha liderada por de la Espriella y sus sectores aliados.
La bomba de tiempo en el Congreso: Elección viciada e inminente inhabilitación
Frente a esta maniobra, surge una pregunta inevitable en los pasillos del Capitolio: ¿cómo responderá el Congreso de la República cuando vote y elija a Parra Fandiño a sabiendas de las graves irregularidades que arrastra su expediente?
Con semejante prontuario de omisiones contractuales y presunto desvío de recursos, la eventual llegada de Parra Fandiño a la alta dignidad de la Magistratura nacerá jurídicamente muerta. Sectores jurídicos advierten que el Congreso estará entregando una credencial con fecha de vencimiento inmediata, pues las demandas por inhabilidad y nulidad de la elección llegarán sin falta ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado.
El verdadero escándalo radica en la dinámica institucional que ya se anticipa. Es bien sabido en el ámbito legal y político que las votaciones decisivas en la Sección Primera del Consejo de Estado sobre estos temas viciados suelen proyectarse y votarse a altas horas de la noche, aprovechando la penumbra institucional para dirimir elecciones empañadas desde su origen. Así, mientras el Congreso consuma el acuerdo político sabiendo que la elección está estructuralmente viciada, se deja en manos de un fallo tardío y nocturno de la alta corte la inevitable inhabilitación de Parra, perpetuando un ciclo de impunidad, desgaste institucional y desconfianza en la justicia electoral.
Cuestionamiento ético e institucional
Sectores de la veeduría ciudadana y analistas en contratación pública advierten sobre la extrema gravedad de este intercambio de favores. Entregarle una magistratura a quien omitió sus deberes de fiscalización para presuntamente permitir el desvío de dinero público hacia una campaña electoral sienta un precedente nefasto: el fiscalizador pasa a ser juzgado por sus propios beneficiarios políticos, sacrificando la imparcialidad del arbitraje electoral en Colombia.





