Mundial con 64: ¿podrán creerlo?

Mundial con 64: ¿podrán creerlo?

El rumor crece y se va convirtiendo en propuesta. Una propuesta que da vueltas en los cuarteles inexpugnables de Zúrich y que, entre curiosidades y sonrisas bajas, ya es un tema listo para el estudio muy serio.

Todo comenzó en el 80o Congreso de la Confederación Suramericana. Desde sus catapultas surgió la delirante idea de que “nadie quede afuera”, como diría, exultante y esperanzado, Alejandro Domínguez, el presidente del organismo. “El Mundial cumple cien años, y cien años solo se cumple una vez”.

Los demás dirigentes del fútbol se han mirado a los rostros, más asombrados que cuando el gol con “la mano de Dios” de Diego Armando Maradona. “¿Mundial con 64? Entonces, dónde queda la exigencia que debe tener esta competencia?”. Ha sido la voz de la Concacaf, que se ha levantado contra tamaña locura. “Ni siquiera hemos inaugurado el de 48 selecciones y ya estamos hablando de uno con 64”.

Es el ancestral enfrentamiento entre dos paradas, dos miradas desde distintas orillas del río. Algunos defiendes que el Mundial debería de ser solo para los mejores, para el linaje del fútbol universal, mientras que otros, más “democráticos”, piensan que, mientras más, mejor, y que para ser Mundial deben comer todos su pedazo de pastel.

El Mundial de 2030, que tendrá a España, Portugal y Marruecos como presentadores y hospedarios, será un suceso nunca visto y para recordar: un torneo en tres continentes. Y, además, con inauguraciones en Argentina, Uruguay y Paraguay, iniciales candidatos y que, como premio de consolación, como para que no digan nada, llevarán tres partidos inaugurales. Y aquí surge un panorama que da razón a quienes adversan la idea de los 64: con argentinos, uruguayos y paraguayos ya clasificados por su condición de sedes iniciales, toda Suramérica, hoy con seis cupos seguros y otro vía repesca, estará de pleno en el Mundial: ¿tendrá algún mérito clasificar?

Vaya tamaña e irreconciliable discusión. Solo falta oír los pensamientos de África, Asia y, preferentemente, de la poderosa Europa. La Uefa, manejadora del dinero grueso de fútbol, se ha mantenido callada y, agazapada en el bosque del silencio, solo espera.

Y, ¿por qué calla, acaso esconde algo o solo espera para tomar por sorpresa para encender la “casa de papel”, como la rompiente y exitosa serie de Netflix? Detrás del Mundial con 64 pueden habitar acuerdos solapados en función de grandes negocios. El fútbol de hoy no es solo la Fifa; en las pistas de aterrizaje de las canchas del planeta llegan aviones cargados del dinero que mueven las corporaciones “dueñas” de marcas resonantes y del gran espectáculo en que se ha convertido este deporte. Son ellas las que, sigilosamente pero sin pudor alguno, mueven los hilos del entramado y ponen leyes y contraleyes. Y si ellas deciden que en Mundial del 2030 será con 64 selecciones, pues con 64 selecciones será.

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