Un reto libre con 60 minutos en el reloj
La consigna fue clara: preparar un plato libre en 60 minutos, con acceso total a la despensa. Cada participante debía dejarlo todo en la cocina para convencer al jurado.
Michelle Rouillard brilló con luz propia al presentar El jardín de los suspiros, una propuesta que combinó técnica y concepto con gran acierto. El chef Jorge Rausch no dudó en premiarla con su característico “cachete” y la envió directamente al balcón, asegurándole su permanencia incluso antes de que terminara la degustación.
En contraste, dos platos recibieron fuertes observaciones:
Ricardo Vesga: Su cazuela de mariscos, bautizada Mi otro yo, fue cuestionada porque los camarones quedaron pasados de cocción y la crema resultó demasiado espesa.
Raúl Ocampo: Con Para mis niñas generó opiniones divididas. La chef Belén criticó las proporciones, mientras que Rausch y Nicolás destacaron el sabor y el esfuerzo, señalando que el problema fue más de ejecución que de concepto.
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