«En el 94 yo era el productor general de Colombiana de Televisión. Juana Uribe se ideó esa historia del Oasis, que venía de una tragedia de un río que se desbordaba o una avalancha. Yo estaba implementando mi método, que involucraba todo, desde los libretos hasta la música y el casting. Juana fue montando esta historia siguiendo los parámetros que yo le proporcioné», explicó Aponte.
La participación de Shakira en El Oasis fue un hito en su carrera, aunque su verdadero salto a la fama internacional llegó con la música. Sobre su experiencia en el mundo artístico, la cantante expresó en aquel entonces que era “muy consciente, tanto mis padres como la gente que me rodea, que en este medio de la farándula uno se convierte inmediatamente en un punto muy vulnerable para las críticas”.
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Aunque Shakira no continuó en la actuación, su paso por El Oasis refleja el espíritu de una época en la que las telenovelas colombianas no solo contaban historias, sino que también ayudaban a construir las carreras de talentos emergentes.
Malcolm Aponte, quien se destacó por su enfoque integral en la producción, fue una figura clave en este proceso, guiando proyectos que marcaron a toda una generación y dejando un legado en la historia de la televisión nacional.
Con la televisión en plena transformación en los años 90, El Oasis simbolizó tanto el auge de las ficciones regionales como el inicio de la trayectoria de una joven artista que, aunque brillaría en otros escenarios, encontró en la pantalla chica un primer lugar para soñar.





