De fiscal local a aspirante a magistrada Claudia Patricia Vanegas propone una justicia moderna y rigurosa en la Corte Suprema

claudia patricia vanegas

Hace más de treinta años, en un pequeño despacho del municipio de Amagá, en el suroeste antioqueño, una joven fiscal local asumió su primer encargo oficial.

Al segundo día de labor, con una persona privada de la libertad a su disposición, experimentó la rigurosidad de la responsabilidad penal en carne propia: el corazón acelerado, las palpitaciones y la sudoración consciente de que en sus manos estaba la decisión sobre la libertad de un ciudadano.

En ese instante decisivo descubrió su propósito de vida. Hoy, tras una dilatada carrera en todos los peldaños del sistema acusatorio e investigativo, Claudia Patricia Vanegas Peña presenta sus credenciales ante la Corte Suprema de Justicia para aspirar a un cupo como magistrada de la Sala Especial de Instrucción.

Su recorrido no es improvisado. Vanegas ha transitado con éxito el escalafón del Ministerio Público y la rama judicial: de fiscal local ascendió a seccional, luego a especializada, delegada ante la Corte Suprema y, durante los últimos cuatro años, se ha desempeñado como magistrada auxiliar de la misma Sala Especial de Instrucción a la que hoy busca liderar como titular.

Con ese bagaje técnico e institucional, sostiene que la curva de aprendizaje acumulada le permite aportar soluciones concretas y operativas al alto tribunal.

«Donde hay un mismo hecho tiene que haber una misma solución en derecho; de lo contrario no es doctrina sino abuso de poder, y eso no podemos permitirlo», expresó Vanegas Peña.

Los tres ejes para transformar la instrucción penal que propone Claudia Vanegas

Durante su presentación oficial ante la corporación, Vanegas estructuró su visión de gestión en tres ejes estratégicos diseñados para dinamizar el trabajo investigativo y fortalecer las garantías procesales de los aforados constitucionales:

  1. Sinergias investigativas: Apoyándose en una célebre máxima sobre la disciplina y el trabajo colectivo —inspirada en la filosofía de trabajo japonesa—, Vanegas propuso romper con el paradigma del trabajo individualista en el juzgamiento de aforados. Plantea que los magistrados no solo coincidan para discutir ponencias o votar decisiones definitivas, sino que se reúnan activamente a planear y ejecutar las investigaciones de casos complejos donde la carga probatoria exige análisis multidisciplinarios y compartidos.
  2. Seguridad jurídica y predictibilidad: Reconociendo que el trámite bajo la Ley 600 exige por mandato legal la reserva del sumario, la candidata sugirió que este principio no puede traducirse en el desconocimiento de las líneas jurisprudenciales de la Sala. Propone la creación de una memoria institucional con un motor de búsqueda por problemas jurídicos y criterios de solución (resguardando nombres y radicados). De este modo, la comunidad jurídica y los procesados conocerán con claridad el criterio del tribunal sobre temas neurálgicos como la indemnidad parlamentaria, garantizando un adecuado derecho de defensa y uniformidad en la toma de decisiones.
  3. Justicia oportuna, rigurosa y moderna: Para la aspirante, la eficiencia judicial requiere la constante profesionalización y capacitación de los cuerpos de Policía Judicial y de los equipos técnicos en evaluación de pruebas. Asimismo, abogó por la adopción ética y regulada de herramientas de Inteligencia Artificial como respaldo complementario —sin sustituir jamás la capacidad crítica del investigador público—, la incorporación obligatoria de la perspectiva de género en las líneas metodológicas y la viabilidad de impulsar reformas legislativas que adapten mecanismos dinámicos de la Ley 906 (como preacuerdos y justicia restaurativa) al trámite penal especial.

Un llamado al servicio público desde la vocación

En la recta final de su intervención, Vanegas apeló a la esencia humana de la magistratura. Reafirmó que su aspiración no responde a la búsqueda de un título o una dignidad burocrática, sino al firme compromiso de continuar sirviendo a la administración de justicia con el mismo rigor ético que la acompañó desde sus inicios en Antioquia.

«Quiero pedirles que me acompañen a esa fiscal de hace tres décadas, a esa que sentía que tenía un propósito en su vida: investigar. Ese propósito hoy es mi vocación. Después de ser la mamá de Mateo, es la actividad que más disfruto hacer», concluyó la jurista ante el pleno, reafirmando que su trayectoria en el derecho es, ante todo, una carrera de entrega y vocación de servicio al país.

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