Sacudida presidencial: Los giros secretos de Álex Saab que enredan la campaña de Abelardo de la Espriella

Sacudida presidencial: Los giros secretos de Álex Saab que enredan la campaña de Abelardo de la Espriella

Durante años, Álex Saab fue presentado por distintos sectores políticos como una especie de mito conveniente. Para unos, un perseguido político. Para otros, el gran operador financiero del chavismo. Lo cierto es que detrás de la narrativa ideológica siempre existió una enorme maquinaria de dinero.

Y esa maquinaria acaba de tocar directamente la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella.

La investigación publicada por El País e Infobae no deja espacio para la ambigüedad: documentos judiciales muestran que empresas vinculadas al entramado empresarial de Saab enviaron más de USD 370.000 al hoy candidato presidencial colombiano. Entre esas compañías aparece Group Grand Limited, firma registrada en Hong Kong y posteriormente sancionada por la OFAC por su papel dentro del sistema de corrupción asociado al régimen venezolano.

El hallazgo destruye una línea de defensa que De la Espriella había repetido durante años. Según el candidato, su relación con Saab fue apenas profesional, limitada al ejercicio jurídico y terminada abruptamente cuando se conocieron las acusaciones de Estados Unidos.

Sin embargo, las transferencias reveladas muestran una relación financiera concreta y documentada.

La política tiene un problema recurrente con el dinero: rara vez logra explicar convincentemente por qué ciertos recursos llegan desde lugares tan incómodos. Y cuando las respuestas aparecen tarde, suelen sonar más a estrategia de contención que a verdad espontánea.

El impacto de las revelaciones no se limita al terreno judicial. Golpea el corazón mismo de la narrativa política construida por De la Espriella. Un candidato que ha basado buena parte de su discurso en la autoridad moral, la confrontación contra la corrupción y la promesa de mano dura frente a las mafias, ahora enfrenta preguntas sobre dinero proveniente precisamente de una estructura internacional investigada por corrupción y lavado de activos.

Ese contraste es políticamente letal.

Porque los electores suelen tolerar errores. Lo que rara vez toleran es la sensación de hipocresía.

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