La teoría se sabe pero lo que se hace en la práctica es otra cosa: los productos con azúcares añadidos no son buenos para la salud. Esto es aplicable en términos generales, sin olvidar que su consumo afecta a áreas tan importantes de nuestra vida como el trabajo o el sueño. El nutricionista Pablo Ojeda ha explicado en el programa Más Vale Tarde hasta qué punto el descanso puede verse alterado.
La filosofía budista habla del cuerpo como un templo, de forma que la persona entienda que debe cuidarlo y protegerlo para que su alma quiera vivir en él. En los últimos años, este autocuidado se ha perdido de forma considerable en la sociedad occidental: el sobrepeso y la obesidad están en sus cotas máximas, al igual que el sedentarismo. Dos índices que prueban que el cuidado de la dieta no es el que debería porque los azúcares y las grasas tienen un papel demasiado destacado.
El nutricionista Pablo Ojeda ha sacado la conversación a propósito de la dieta del cantante de rock Mick Jagger, de 81 años. Se ha conocido que el artista nunca toma postre y tampoco azúcares a partir de una hora determinada, en concreto a media tarde. ¿Qué implica esta decisión en términos de salud?
La conexión entre el metabolismo y el sueño
Ojeda explica la buena decisión de Jagger en el contexto del metabolismo y la cantidad de energía que le exigimos, consumiendo productos azucarados que además son insanos. A media tarde, el ritmo metabólico desciende por una cuestión biológica, como explica el nutricionista, y por tanto forzar la máquina tendrá consecuencias, no solo en el peso corporal y estado general de salud, sino también en nuestro descanso.
Así que si las cenas copiosas y el alcohol son una ecuación que ya se sabía contraria a conciliar el sueño con facilidad y tener un buen descanso, ahora hay que añadir el consumo de azúcar a partir de la media tarde.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido clara en este sentido advirtiendo de la necesidad de reducir la ingesta de los llamados «azúcares libres», es decir, los monosacáridos (glucosa y fructosa) y los disacáridos (sacarosa o azúcar de mesa), presentes en alimentos y muchas de las bebidas más consumidas. La recomendación de la OMS es que estos azúcares supongan menos del 5 por ciento de la ingesta caloría total diaria, que sería menos de un vaso de 250 ml de bebida azucarada.
¿Qué azúcar es más sano?
Como al valorar cualquier producto que vayamos a consumir, en cuestión de azúcar lo natural es lo más sano. Y en este caso, la opción ideal sería la fruta: cinco piezas diarias en el momento que la persona desee (también por la tarde) y priorizando la de temporada para que su contenido nutricional (vitaminas, minerales, hidratos de carbono simples, fibra) esté en su estado óptimo.
Referencias
OMS (2016, 11 de octubre). La OMS recomienda aplicar medidas en todo el mundo para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias para la salud. https://www.who.int/es/news/item/11-10-2016-who-urges-global-action-to-curtail-consumption-and-health-impacts-of-sugary-drinks
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