La vitamina C es un antioxidante básico para la reparación de los tejidos y la lucha contra el envejecimiento celular, que siempre hemos oido decir que tienen en gran cantidad la naranja y otros cítricos. Pero, ¿y si existiera otro fruto con más vitamina C, que además sea el aliado de las personas con diabetes porque tiene la capacidad de disminuir los índices de glucosa?
En España, el fruto del que hablamos es bastante desconocido, en ningún caso de uso habitual, de apariencia similar a la cereza, carnoso, y con 40 veces más contenido de vitamina C que la naranja. ¿Su nombre? Acerola. A continuación, vamos a averiguar cómo es y qué beneficios puede conseguir en nuestro organismo, además de controlar el azúcar.

¿Qué es la acerola?

Aunque muchos no hayan visto nunca esta fruta pequeña, la acerola es una especie de cereza de gran poder antioxidante, procedente en origen de Oriente Medio, pero que se produce hoy en día fundamentalmente en América Latina y Brasil.
Por lo que respecta al sabor, la acerola es dulce, pero cuenta con un toque ácido que la convierte en un pequeño fruto muy atractivo desde el punto de vista organoléptico. Conviene tener la precaución de consumir la acerola siempre en su punto exacto de madurez, puesto que la acidez, cuanto más verde, más complicada de digerir la hace.
Además, no es conveniente, a pesar de sus múltiples beneficios saludables, sobrepasar una ración moderada, puesto que un exceso de este fruto tan desconocido podría provocar digestiones especialmente pesadas. En este punto, no se recomienda que tomen este producto aquellas personas que padecen gastritis o cálculos renales, puesto que podría favorecer la formación de oxalato de calcio.

Propiedades saludables de la acerola

La principal característica de la acerola es su altísimo contenido en vitamina C principalmente (aunque también tiene vitamina A). Tiene hasta 40 veces más cantidad de vitamina C que la naranja. ¿Qué propiedades tiene la vitamina C en el organismo?
Además de reducir la fatiga, esta vitamina presente en los cítricos y en la acerola especialmente contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune. También interviene en la formación de colágeno, necesario para formar el hueso, la piel y los vasos sanguíneos, y evitar el envejecimiento prematuro de la piel.
Además, la acerola tiene un importante contenido de vitamina A, y sales minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio y potasio.

Así controla este fruto los niveles de glucosa en sangre

En cuanto a una de sus misiones más importantes, y como potente antioxidante que es, la acerola ayuda a combatir el estrés oxidativo al que se somete el organismo. Ese estrés puede tener efectos negativos en la diabetes al aumentar la resistencia a la insulina que se produce con la edad. Por eso, este fruto se considera un aliado de los niveles correctos de azúcar.
La evidencia científica sobre este particular aún se encuentra en fase de desarrollo, pero existen estudios que apuntan a que los ingredientes que contiene (flavonoides) podrían tener un efecto positivo en el metabolismo de la glucosa. Estas investigaciones demuestran que los extractos de la acerola podrían inhibir algunas enzimas encargadas de descomponer los carbohidratos en azúcares simples, lo que frenaría el pico glucémico que tiene lugar tras las comidas.
Los antioxidantes de la acerola, además, minimizan la inflamación del organismo, tan habitual hoy en día por el estilo de vida poco adecuado. Por su parte, la inflamación también está conectada con la resistencia a la insulina, lo que significa que este fruto podría ayudar de forma indirecta a unos mejores niveles de glucosa en personas con pre-diabetes.

Referencias
Tatiana Mezadri, Mª Soledad Fernández-Pachón, Débora Villaño, Mª Carmen García-Parrilla, Ana M Troncoso. El fruto de la acerola: composición y posibles usos alimenticios. Consultado en https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-06222006000200001
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