Los sorprendentes beneficios del aceite de pescado en las personas genéticamente predispuestas al Alzheimer

Los sorprendentes beneficios del aceite de pescado en las personas genéticamente predispuestas al Alzheimer

En torno al 50 por ciento de la población mundial padece algún tipo de enfermedad neurológica, circunstancia que provoca discapacidad a más de 3.400 millones de personas. En España, más de 800.000 ciudadanos padecen Alzheimer. Con semejantes cifras, todos los estudios que hacen referencia a esta enfermedad tan prevalente son bienvenidos. ¿El último? Una investigación científica de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (EE.UU.) publicada por la revista JAMA Network Open.

Básicamente, este estudio pone de manifiesto los beneficios que podría tener la suplementación con aceite de pescado (ácidos grasos omega-3) en las personas con determinada predisposición a padecer Alzheimer en el futuro. A pesar de que arroja conclusiones muy interesantes, el doctor Gurutz Linazasoro de la Sociedad Española de Neurología y neurólogo de la Policlínica Guipúzcoa, considera que solo es el comienzo de una asociación que aún tiene que conseguir más evidencias.


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Así se llevó a cabo el estudio sobre los beneficios del omega-3 en el Alzheimer

Antes de que el neurólogo entrevistado nos diseccione la metodología y las conclusiones de este reciente estudio, vamos a ver cuáles son sus claves.

Aunque el alzhéimer suele presentarse en personas mayores de 65 años, en ocasiones también aparece en pacientes mucho más jóvenes.
En este estudio se analizó a personas con el genotipo APOE4, que predispone especialmente al Alzheimer.
SORAPOP UDOMSRI

La muestra, para comenzar, es pequeña, entre un reducidísimo grupo de población. A partir de ahí, los participantes eran portadores del gen APOE4, que tiene mucho que ver con la predisposición de padecer Alzheimer. Quienes tomaron suplementos de omega-3, y eran portadores de este gen, redujeron significativamente la degradación de las células nerviosas en el cerebro.

Así pues, las personas que en un futuro podrían tener la enfermedad neurológica, sí se benefician de esta suplementación, no así la población general sin ese genotipo APOE4. 

La investigación ha tenido una duración de 3 años, y ha contado con la participación de 102 ciudadanos de 75 años o más, que presentaban niveles bajos de ácidos grasos omega-3 en sangre. Los ‘elegidos’, sin embargo, tenían elevadas sus lesiones en la denominada ‘sustancia blanca’ del cerebro, aunque no padecían ningún tipo de demencia.


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Conclusiones de la investigación

Una vez suplementado con aceite de pescado (omega-3) la mitad de este grupo de población tan concreto, todos los participantes fueron sometidos a una resonancia magnética especial del cerebro. El 50 por ciento tomó suplementos de aceite de pescado enriquecido con omega-3 cada día, y el otro 50 por ciento un placebo.

Suplementos de Omega 3
Suplementos de Omega 3
STEPHEN CUMMINGS/FLICKR – Archivo

El resultado de esta prueba, que medía las lesiones de la sustancia blanca del cerebro, detectó una ligera remisión en la progresión de las lesiones, pero nada especialmente significativo. Lo que sí se vio es que las personas portadoras del genotipo APOE4 (28 de las 102 participantes), sí veían reducida drásticamente la degradación de la integridad de las células del cerebro después del ‘tratamiento’ con omega-3, con respecto a los que habían tomado el placebo.

A partir de estos resultados, se abre una gran puerta para completar los estudios y llegar a conclusiones más firmes. A continuación, hablamos con el doctor Linazasoro para interpretar cuáles son realmente los resultados que relacionan el consumo de aceite de pescado con la prevención del Alzheimer.


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La demencia, un síndrome multifactorial

El neurólogo de la Sociedad Española de Neurología, comienza explicando que «la demencia es en realidad una enfermedad en la que intervienen muchos factores, y no sólo uno. En concreto, últimamente los investigadores hablan hasta de 14 factores».

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En la demencia pueden intervenir hasta 14 factores diferentes
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«Existen casos de demencia que son por Alzheimer; otros son de origen vascular; otros derivan del Parkinson… y en la mayoría de los casos concurre más de una circunstancia en el cerebro del paciente. Sin ir más lejos, la mayoría de personas con esta enfermedad neurológica tienen lesiones vasculares. Esto significa que, al combinarse varias patologías, es muy difícil llegar a ideas concluyentes con un estudio tan escaso como este del que hablamos», comenta el experto.

«Lo bueno de la investigación de la Universidad de Oregón es que estudia pacientes por encima de los 75 años que en principio no tienen un deterioro cognitivo, pero sí bajos niveles de omega.-3 en sangre. La sustancia blanca del cerebro, que es lo que se analiza, es la responsable de las conexiones entre las neuronas que, en este caso, se ve (positivamente) modificada en el subgrupo con el genotipo APOE4 (predispuesto al Alzheimer en el futuro)».

La conclusión que debe importarnos es que, «en personas susceptibles de padecer Alzheimer en el futuro, portadoras de este gen, podría estar indicado el suplemento de omega-3. No en toda la población; sí en este grupo».


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Una muestra pequeña, que necesita ampliación

El neurólogo pone el foco en «la fragilidad de esta investigación, que los propios autores reconocen. Se ha analizado a un grupo de población muy pequeño, lo que imposibilita sacar conclusiones firmes. Eso sí, lo que hace es abrir las puertas a que se lleve a cabo un estudio mucho más amplio en grupos de población mejor analizados desde el punto de vista clínico».

Además de la pérdida de memoria, el Alzheimer afecta diversas funciones cognitivas, como el pensamiento abstracto, la toma de decisiones y el lenguaje, lo que impacta la calidad de vida de quienes lo padecen.
Este estudio abre la puerta a una posibilidad, aunque falta aún ampliar la muestra de pacientes para unos resultados concluyentes.
Pexels

Y concluye: «Estamos hartos de ver estudios sobre la demencia. Pero esta enfermedad, muy probablemente, se deba a la combinación de diferentes factores: por un lado, la genética y por otro el estilo de vida. Y el estilo de vida tiene mucho que ver con las patologías cardiovasculares. En el desarrollo de las enfermedades neurológicas influyen factores relacionados con nuestra forma de vida: hacer o no ejercicio; llevar la alimentación adecuada; la interacción social; fumar o no hacerlo; tomar alcohol; controlar la presión arterial, las arritmias… Se habla hoy en día de hasta 14 factores de riesgo para sufrir una demencia».

Referencias

Lynne H. Shinto, ND; Charles F. Murchison; Lisa C. Silbert; Hiroko H. Dodge; David Lahna; William Rooney; Jeffrey Kaye; Joseph F. Quinn; Gene L. Bowman. ω-3 PUFA for Secondary Prevention of White Matter Lesions and Neuronal Integrity Breakdown in Older Adults. A Randomized Clinical Trial. JAMA Network Open, Consultado online en https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2821809 el 6 de septiembre de 2024.

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