Con el verano aumenta la intensidad de la radiación ultravioleta y, con ella, la exposición de nuestra piel a los efectos nocivos del sol. De ahí que debamos aplicarnos protectores solares, evitar las horas centrales del día y todas las precauciones que ya conocemos. Sin embargo, ¿sabías que determinados productos, ingeridos inmediatamente antes o durante la exposición solar, podrían provocar un extra de sensibilidad de nuestra piel?
Si bien es cierto que las reacciones de algunos alimentos frente al sol pueden suceder en cualquier época del año, el verano es especialmente delicado para ello debido al aumento de la radiación y nuestra mayor exposición a ella. Entre las posibles reacciones si tomamos determinados productos mientras nos da el sol están las erupciones, la irritación e, incluso, quemaduras en la piel.

Algunos cítricos son especialmente fotosensibles
Además de los aceites esenciales a base de cítricos que pueden llevar incorporadas determinadas cremas corporales, tomar alimentos como el limón y la lima puede acelerar las posibilidades de quemar nuestra piel si tomamos el sol nada más comer productos que los contengan.

La interacción cuando tomamos lima o limón (dos alimentos completamente saludables a priori) y nos exponemos a las radiaciones ultravioleta del sol puede acelerar el envejecimiento celular, al producirse una interacción poco recomendable.
Aunque el limón es un producto ampliamente utilizado en nuestra gastronomía, al tiempo que muy saludable, el problema surge con el momento en que lo tomamos y qué hacemos a continuación. Si hemos tomado lima o limón, no deberíamos exponernos de manera inmediata a las radiaciones solares para evitar reacciones indeseadas en la piel.
El jugo de la lima y el limón incluye unos compuestos químicos que provocan que los tejidos de la piel se vuelvan hipersensibles al sol, inflamando la piel y provocando el oscurecimiento de la misma en determinadas zonas. Según explican los dermatólogos de Stanford Medicine Children’s Health de California, entre otros muchos expertos, esta reacción de los cítricos y la piel se denomina fitofotodermatitis.
Cuando la piel entra en contacto con unas sustancias químicas llamadas furocumarinas, presentes en algunas frutas y en bastantes plantas, se produce esa interacción negativa. Por eso, debemos extremar las precauciones de nuestra dieta antes de exponernos al sol.

Consumo de apio, sí, pero no en combinación con el sol
El apio es un alimento cada vez más utilizado en cocina, con multitud de propiedades saludables: es muy bajo en calorías y grasas, lo que lo hace más que recomendables en planes de mantenimiento del peso. Pero además, el apio es extremadamente diurético, por lo que nos ayuda a limpiar el organismo de las sustancias menos recomendables que puedan circular por él.

Rico en flavonoides, de actividad antioxidante, vasodilatadora, antiinflamatoria y antibacteriana, el apio también presume de ser rico en sodio, potasio y magnesio, ideales para aquellas personas que hacen mucho deporte y necesitan reponer ‘sus depósitos’ energéticos.
Sin embargo, se sabe que el apio que se toma antes o durante la exposición solar es más contraproducente que saludable. Antonio José Caruz Arcos, catedrático de Genética de la Universidad de Jaén explica que «la literatura científica está llena de personas ingresadas en centros hospitalarios con quemaduras de segundo grado por combinar la exposición prolongada al sol con el contacto o consumo de algunos vegetales como limas, limones y apio».
Pero es que aunque no nos expongamos de manera prolongada a los efectos del sol, el catedrático asegura que a pesar de que no se produzca una quemadura patente, el contacto continuado puede dar lugar a manchas oscuras, acelerando el envejecimiento de la piel.

El pomelo y el riesgo de fotodermatosis aguda
El tercer alimento ‘peligroso’ frente al sol es el pomelo que, aunque en nuestro país apenas se consume, puede provocar daños irreparables en el ADN en combinación con el sol. El contenido de las toxinas furocumarinas del apio inducen la formación de enlaces en el ADN, según Arcos. La consecuencia inmediata suele ser la muerte celular, inflamación masiva y formación de ampollas en la piel.

Los efectos negativos de la interacción del sol con los cítricos, el apio y el pomelo no sólo se desencadenan por la ingesta, sino también por la aplicación tópica de productos cosméticos y fragancias que llevan estos ingredientes en su composición. Así pues, antes y durante la exposición al sol, evitemos comer estos alimentos o aplicarnos productos que los contengan.
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