La mayoría de nosotros no somos conscientes de que nos paseamos con millones de microorganismos: hongos, virus y bacterias de todo tipo que conviven con nosotros más o menos apaciblemente. La piel, la boca, el cuero cabelludo, el intestino y a veces la vejiga de la orina están llenos de estos huéspedes que unas veces son beneficiosos, la mayoría de las veces neutrales y algunas patógenos, produciendo enfermedades.
El microbioma o la ecología de nuestro cuerpo
Todos en su conjunto constituyen lo que se conoce como el microbioma, o dicho de otra forma, la ecología de nuestro cuerpo. La piel y el intestino son particularmente sensibles y susceptibles a la aparición de microorganismos invasivos. En la piel patologías como el acné, los herpes o la caspa/dermatitis, por citar solo alguno de los más comunes, son causados por este sobre crecimiento. Microorganismos que en condiciones normales están controlados por las defensas se vuelven agresivos y se multiplican alterando la piel y sus funciones.

JERÓNIMO ORS
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Farmacéutico y director de Cosméticos Paquita Ors
En el intestino pasa algo muy parecido de ahí la importancia de tomar una dieta rica en postbióticos y probióticos. Que mantenga una población sana de bacterias.
Desde hace unos años está cada vez más diagnosticada una disfunción que afecta más a las mujeres que a los hombres y que se conoce como SIBO (Síndrome de Sobrecrecimiento Bacteriano).

Síntomas del SIBO

Los síntomas son dolor, digestiones pesadas, estreñimiento o diarrea y una sensación de incomodidad. Se trata con cambios en la dieta, suplementos nutricionales y a veces hay que recurrir a los antibióticos para volver a equilibrar el ecosistema intestinal.
Cada vez esta más claro que las personas que tienen SIBO, tienen una piel ultra sensible y con tendencia a infecciones. Es frecuente que aparezcan granitos, descamación, caída del cabello y una sensación de piel incómoda y molesta que se define como disconfort.
Se trata de una especie de sibo epidérmico que acaba alterando todas las funciones de la piel y produciendo malestar.

Herramientas para controlar la mala tendencia
Afortunadamente contamos con armas y herramientas para controlar esa mala tendencia. Cosméticos que ayudan a subir las defensas como la centella asiática. Cremas que contengan postbióticos saludables que ayuden a restaurar la ecología. Extractos que ayuden a controlar el sobrecrecimiento como puede ser el té verde.
De esta forma controlamos la homeostasis y la salud de nuestro órgano más grande.
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