SALE A LA LUZ: El estremecedor grito de auxilio de Doña Helena contra su hija María Teresa García

Un revelador documento oficial de la Comisaría de Familia de Usaquén ha dejado al descubierto el drama que vive la fundadora de ‘Elena del Mar’. No se trata de una simple disputa familiar; es el testimonio directo de una víctima que, con total lucidez a sus 89 años, denuncia una sistemática estrategia de manipulación y despojo que lleva años cocinándose en su contra.

El acta oficial —firmada bajo la gravedad de las autoridades competentes— expone el profundo temor, la desconfianza y el miedo que Doña Helena Rodríguez de García siente hacia su propia hija, María Teresa García Rodríguez.

Una estrategia de sumisión bajo sospecha
Frente a las autoridades, Doña Helena no dudó en desarmar el relato de su hija, dejando claro que las supuestas intenciones de cuidado escondían un trasfondo oscuro. La fundadora detalló cómo se pretendía anular su voluntad a través del uso de medicamentos no autorizados y el control absoluto de su entorno:

“Todo lo que dice mi hija es mentira, yo di la orden en la portería que no recibieran más esas enfermeras… Mi hija le estaba dando a las enfermeras una droga para que me diera, era una medicina como para dormir”.

El testimonio adquiere un tinte aún más grave al revelar un presunto entramado para fabricar pruebas falsas sobre su estado de salud mental y físico, obligando al personal externo a documentar reportes alterados:

“Fuera de eso les hacía llevar unos libros en los cuales les hacía escribir que tengo irregularidades o que las trato mal… Ella quería volverme como una idiota para ella coger la rienda de sus negocios”.

Miedo en su propio hogar:

«Ya le perdí la confianza»

A pesar del cerco que se intentó tender sobre ella, Doña Helena defendió con firmeza su autonomía, respaldada por valoraciones médicas y psicológicas que confirman su perfecto estado mental. Sin embargo, la afectación emocional y el temor por su seguridad son latentes. La distancia con su hija ya no es solo comercial, es una medida de protección elemental dentro de su propia residencia:

“Yo no quiero volverla a recibir en mi casa porque ya le perdí la confianza… Conmigo no tiene mala relación lo que sucede es que a mí en mi casa me da miedo tenerla”.

El documento judicial confirma que mientras María Teresa García se encontraba fuera del país, la matriarca reafirmaba su total independencia para manejar su vida y el patrimonio que construyó durante décadas:

“Todo lo que dice mi hija es mentira, por ahora yo no necesito cuidadores… Mi hija María Teresa en este momento se encuentra en España y llega hasta finales de noviembre, yo toda la vida he sido independiente”.

El laberinto judicial

Este testimonio oficial no solo desmonta la narrativa de desvalimiento que se ha querido imponer sobre Doña Helena, sino que se convierte en la pieza jurídica clave para demostrar que es ella misma quien está pidiendo auxilio frente a un silencioso e implacable intento de toma de control patrimonial y personal por parte de su hija María Teresa García Rodríguez.

Las declaraciones ya están en manos de la justicia, marcando un punto de no retorno en este sensible caso familiar y comercial.

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