La historia del Brigadier General (r) Jhon Jairo Rojas Gómez es la de un militar de convicciones férreas que conoció tanto el vértigo del combate como la dureza de las intrigas institucionales. Formado en las aulas públicas del colegio INEM en Ibagué y con apenas 17 años al ingresar a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, Rojas construyó durante 36 años una de las hojas de vida más destacadas dentro del Ejército Nacional de Colombia.
Su ascenso dentro de la especialidad de Infantería no fue producto de favores políticos, sino de resultados en el teatro de operaciones. Tras graduarse como subteniente en 1990 y certificar su perfil operacional como Lancero y experto en Operaciones Psicológicas, su nombre se convirtió en sinónimo de control territorial en los escenarios de mayor complejidad del país.
La leyenda operativa en el suroccidente colombianoEl punto de inflexión en la trayectoria del general Rojas se consolidó al mando del Comando Conjunto No. 2 (Suroccidente), unidad con jurisdicción en el Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Allí, encabezó la estrategia del Estado para arrebatarle el control del estratégico Cañón del Micay a las disidencias de las FARC y a las estructuras narcotraficantes.
Su balance de mando en esta región convulsa registró marcas históricas para la Fuerza Pública:
Infiltración en bastiones vedados: Lideró el desembarco de tropas en zonas de difícil acceso del Cañón del Micay donde las instituciones no habían ingresado en años.
Golpes a la cúpula armada: Coordinó las acciones de inteligencia operacional que culminaron con la baja de alias «Mayimbú», máximo jefe de la estructura ‘Jaime Martínez’, y la captura de alias «El Alacrán».
Impacto a las finanzas del crimen: Bajo su dirección se lograron 68 neutralizaciones de cabecillas y la incautación masiva de toneladas de cocaína destinadas a rutas de exportación.
Estos resultados lo llevaron a ser catalogado en la cúpula defensiva como uno de los oficiales más victoriosos del país, mérito por el cual el Gobierno le otorgó una de las máximas dignidades diplomáticas: la Agregaduría de Defensa de Colombia ante la OTAN, la Unión Europea y el Reino de Bélgica.
El desmantelamiento de un complot fabricado
En septiembre de 2023, en vísperas de su viaje a Bruselas para asumir el cargo internacional, la carrera de Rojas sufrió un freno intempestivo. Un informe relámpago —elaborado internamente en un solo día— lo señaló de graves delitos que abarcaban desde supuestos nexos con redes ilegales en el Cauca hasta enriquecimiento ilícito.
«Me hicieron un informe en un día donde supuestamente tuve todos los delitos. Duré dos años y medio defendiéndome, demostrando desde el primer minuto que se trataba de un montaje», sostuvo Rojas tras una batalla jurídica que afectó severamente su entorno familiar.
Sin embargo, la solidez con la que construyó su hoja de vida también se reflejó en su estrategia defensiva:
La retractación clave: El andamiaje acusatorio comenzó a desmoronarse cuando un teniente involucrado en la redacción de los documentos admitió haber actuado bajo presiones y pidió perdón por la falsedad del informe.
Pruebas periciales irrefutables: Los peritajes forenses a sus dispositivos y la aparición de audios e informes con firmas falsificadas demostraron que las acusaciones carecían de sustento técnico.
Preclusión e inasistencia de cargos: La Fiscalía 11 Delegada ante la Corte Suprema de Justicia decretó el archivo definitivo de las investigaciones por atipicidad objetiva, cerrando el capítulo judicial y exonerando de manera total al oficial.
El retorno al servicio público: Experiencia al servicio de IbaguéTras el cierre definitivo de los procesos y con la verdad de su lado, el oficial dio un paso al frente en el servicio administrativo. Hoy, como Secretario de Gobierno de Ibagué, Rojas aporta su formación estratégica a la seguridad ciudadana de su ciudad natal.
Aunque las consecuencias del montaje dejaron heridas indelebles en su núcleo familiar, el militar en retiro reafirma su amor intacto por las instituciones. «El Ejército es mi vida. Entré siendo un niño y mi hoja de vida está impecable. A donde vaya siempre diré con orgullo que soy de Ibagué, del Tolima y un alumno del INEM», concluye el general que logró vencer la sospecha y recuperar intacto el prestigio de su uniforme.




