Lo que comenzó como un emprendimiento de perfumería nicho en el mercado colombiano se ha transformado en un complejo entramado de disputas societarias, querellas penales y procesos de derecho de familia. En el centro de la controversia se encuentra la firma Ilmin, una marca de fragancias de lujo cuya trazabilidad legal e institucional hoy refleja la profunda ruptura entre sus cofundadores, Nicolás Londoño y Natalia Vélez.
A través de una recopilación de registros públicos, documentos contables de conciliación y resoluciones administrativas, se reconstruye la cronología técnica de un conflicto que trascendió el ámbito privado.
1. Trazabilidad marcaria y reestructuración societaria
Según la documentación de constitución original, la operación comercial inició bajo un modelo de participación paritaria (50/50) entre Londoño y Vélez. En el plano de la propiedad industrial, Londoño figuró como el solicitante inicial de la marca Ilmin y titular de los derechos de registro en Colombia y ante la firma Angel International.
Sin embargo, el histórico de registros mercantiles revela una serie de movimientos corporativos clave en los últimos tres años:
Cambio de razón social primaria: La sociedad matriz, Ilmin SAS, fue renombrada formalmente como Compañía de Perfumes de Medellín SAS.
Constitución de Benalma SAS: Paralelamente, se constituyó la sociedad Benalma SAS, vinculada inicialmente a Santiago Vélez (hermano de la exrepresentante legal). Posteriormente, esta firma cambió su nombre comercial a Ilwin House SAS.
Cesión de activos intangibles: En octubre de 2024, la titularidad y explotación de la marca Ilwin/Ilmin fue transferida oficialmente a Benalma SAS (hoy Ilwin House SAS) a cambio de una emisión de acciones.
Disparidad contable: Documentos presentados en etapas de conciliación muestran un contraste sustancial en el flujo operativo: mientras la empresa receptora de la marca (Ilwin House SAS) consolidó ingresos de alta escala, la sociedad originaria (Compañía de Perfumes de Medellín) pasó a reportar ingresos contables residuales de $100 pesos.
A la par de estos movimientos societarios, en septiembre de 2025 se concretó la venta del inmueble residencial de la pareja ubicado en la zona de Llano Grande (Rionegro), transacción cuyo destino de fondos permanece objeto de solicitud de rendición de cuentas dentro de los procesos de liquidación patrimonial.
2. Radiografía del litigio penal: acusaciones y estado procesal
En el transcurso del distanciamiento, la fiscalía y los juzgados locales recibieron múltiples denuncias de carácter penal formuladas en contra de Nicolás Londoño. Los folios del expediente incluyen acusaciones por:
Delitos financieros y de orden económico: Lavado de activos y presunto narcotráfico.
Delitos contra la integridad: Violencia intrafamiliar y lesiones personales (este último derivado de un altercado físico registrado en video tras el regreso de Londoño de un viaje a Italia).
El estado de la causa:
A la fecha, ninguna de las imputaciones o investigaciones preliminares ha derivado en un fallo condenatorio ni en una resolución firme de responsabilidad penal en contra del empresario.
Un elemento cronológico documentado dentro del expediente indica que las denuncias por delitos financieros fueron radicas con anterioridad a la formalización del divorcio y durante el periodo de gestación de la expareja, aspecto que la defensa de Londoño califica como parte de una estrategia de instrumentalización jurídica.
3. Dictámenes en derecho de familia: La Resolución 18 de 2025
El ámbito filial ha sido uno de los frentes de mayor fricción administrativa. De acuerdo con los folios de seguimiento de la Comisaría de Familia encargada del caso:
Incumplimientos al régimen de custodia: Se encuentran registrados más de 200 reportes por obstrucción o veto a las frecuencias de visita e interactividad telefónica directa entre Londoño y sus hijos menores de edad.
Sanción oficial: Mediante la Resolución 18 de 2025, la Comisaría de Familia emitió un pronunciamiento sancionatorio formal en contra de Natalia Vélez por el desacato sistemático a los esquemas de visitas previamente pactados.
4. La reapertura operativa en Panamá y el patrimonio técnico
Ante la pérdida de la gestión operativa sobre la marca Ilmin, Londoño trasladó su centro de operaciones a Panamá. Con el respaldo de capital privado e inversionistas del sector, el empresario estableció una nueva planta de producción química y cosmética, desde donde desarrolló y lanzó al mercado internacional la marca de fragancias Matai.
Este desarrollo industrial no solo restableció la capacidad de ingresos del creativo, sino que ha reabierto el debate en el sector sobre la autoría de los desarrollos olfativos originales. En ese contexto, se ha apelado al testimonio de actores clave de la industria local —entre ellos el comunicador Daniel Escobar, cercano a las etapas fundacionales del proyecto— para certificar la evolución técnica y operativa que dio origen a las marcas en disputa.




